El miedo juega un papel vital en la vida de nuestras mascotas, y les ayuda a reaccionar adecuadamente (huir, pelear o congelarse) cuando experimentan situaciones potencialmente peligrosas. Sin embargo, surgen problemas cuando el miedo impide que una mascota viva su vida al máximo. Esto puede suceder cuando un animal percibe un peligro donde realmente no existe, porque su entorno provoca más ansiedad de lo que debería, o alguna combinación de ambos.

La profesión veterinaria se ha dado cuenta de que todos están mejor si podemos prevenir, o al menos manejar mejor, el miedo en nuestros pacientes. Es posible que las mascotas que tienen miedo de las visitas al veterinario no reciban la atención que necesitan, ya sea porque son difíciles de manejar o porque los padres de mascotas evitan llevarlos a la clínica en primer lugar.

El movimiento libre de miedo es relativamente nuevo en los círculos veterinarios. El objetivo es hacer que las visitas sean lo menos estresantes posible para todos los involucrados. En un hospital veterinario libre de miedo , los médicos y el personal han completado ciertos requisitos de capacitación y certificación para ayudar a las mascotas temerosas.

Pero eso no es suficiente. Los padres de mascotas son los principales responsables del «trabajo de preparación» necesario para una visita veterinaria exitosa y sin miedo. Los consejos incluyen:

  • Lleva a tu mascota al hospital veterinario con el estómago vacío. Esto puede ayudar a prevenir mareos en el automóvil durante el viaje, así como también hacer que su mascota responda mejor a las golosinas que se le dan en la clínica.
  • Lleve consigo las golosinas y los juguetes favoritos de su mascota, así como una manta, una toalla o una prenda de vestir que huela a hogar.
  • Acostumbra a tu mascota a los viajes en el transportín y en el coche antes de tu cita con el veterinario.
  • Pregúntele a su veterinario acerca de suplementos nutricionales, productos (por ejemplo, aerosoles de feromonas) y medicamentos para aliviar la ansiedad si cree que su mascota podría beneficiarse de ellos.

Consejos de entrenamiento sin miedo

El miedo también es un gran disruptor fuera de la clínica veterinaria, pero a menudo pasa desapercibido. A veces, los padres de mascotas identifican un comportamiento no deseado (como agresión u orinar fuera de la caja de arena) al pensar que su perro o gato está siendo malo o obstinado (alfa) cuando, de hecho, el miedo o la ansiedad son el problema principal. Sin darnos cuenta, podemos empeorar mucho estos comportamientos cuando nuestra propia ira o frustración nos lleva a castigar a las mascotas que se portan mal. El castigo mental o físico simplemente le confirma a la mascota que tenía razón al sentir miedo en una situación particular, y seguirá sintiéndolo en el futuro.

Cuando las mascotas actúan por miedo, el enfoque correcto es modificar su entorno para que su ansiedad se elimine o al menos disminuya. Por ejemplo, no se debe esperar que los gatos usen una caja de arena colocada al lado de una secadora de ropa que tiembla y hace ruidos aterradores cuando están en un estado vulnerable. Simplemente mover la caja de arena a un lugar más sereno puede ser todo lo que se necesita.

Practicar la socialización sin miedo

A veces, sin embargo, los temores no pueden abordarse adecuadamente mediante cambios ambientales únicamente. En estos casos, podemos desarrollar la confianza en sí mismo de una mascota a través de un protocolo de modificación de comportamiento adecuado. El siguiente entrenamiento de desensibilización puede enseñar a una mascota a tolerar situaciones que provocan ansiedad:

  • Primero, exponga a su mascota a una versión debilitada de lo que sea que le cause miedo.
  • Luego, premie a su mascota por mantener la calma.
  • Aumente gradualmente la intensidad del estímulo siempre que no se asuste y continúe con elogios y recompensas.

Por supuesto, la socialización adecuada puede contribuir en gran medida a prevenir la ansiedad, pero si su perro o gato ya ha desarrollado una respuesta temerosa, hable con su veterinario o un veterinario que se especialice en medicina conductual. Él o ella puede diagnosticar la causa del problema y recomendar opciones de tratamiento adecuadas.

Por Dr. Elias Forest

Egresado de la UNAM en 1985, con maestría en Ciencias Veterinarias. Actualmente Jefe del Departamento de Medicina, Reproducción, Etología, Nutrición y Zoología en Tamaulipas.

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