¡Sí! Pero hay una serie de factores a considerar.

 

 

En medicina veterinaria, usamos el aceite de coco con moderación para algunas afecciones de la piel y enfermedades gastrointestinales graves. En ocasiones, el aceite de coco se ha usado para ayudar a tratar la enfermedad renal avanzada y la demencia en pacientes humanos con éxito variable. Sin embargo, hay muy pocos estudios que apoyen la eficacia del aceite de coco en el tratamiento de estos problemas en los perros.

Para las condiciones de la piel, el aceite de coco se usa tópicamente o se aplica directamente en las áreas afectadas. Para condiciones gastrointestinales, el aceite de coco se prescribe en una dosis específica, según el diagnóstico y el peso de Tu perro y se administra por vía oral.

Debido a que el aceite de coco es muy alto en grasa, puede causar un aumento de peso significativo y puede ocasionar una enfermedad hepática o pancreatitis (inflamación del páncreas) si se usa incorrectamente. Otros efectos adversos incluyen aversión a los alimentos, náuseas, vómitos, diarrea y gases. Por estas razones, el aceite de coco solo debe administrarse por vía oral bajo la dirección y supervisión de un veterinario con licencia.

 

¿Cura?

Aunque puede ser útil, el aceite de coco está lejos de ser una cura para todos y no tratará afecciones de la piel como infecciones bacterianas o por hongos, pulgas o ácaros. Lo mejor que puedes hacer por tu perro es concertar una cita con tu veterinario antes de autotratarse. Es posible que tu mascota tenga algo que requiera diagnósticos y tratamientos más complejos y que no quiera enmascarar ningún síntoma o empeorar una condición.

Si decides probar el aceite de coco para tu perro, compra aceite de coco virgen prensado en frío en vidrio, no en plástico y almacénelo a temperatura ambiente. Si alguna vez huele a podrido, deséchalo y compra una botella nueva.

Para uso tópico, frota una cantidad muy pequeña en las puntas de los dedos y aplica sobre las áreas afectadas una vez al día. ¡Un poco va un largo camino! Tu perro se verá grasiento. Él o ella puede tratar de lamer el área, así que debes estar atento a cualquier reacción adversa.

Para uso oral, bajo la supervisión directa de tu veterinario, administre 1/8 a 1/4 cucharadita por vía oral o mezclado en alimentos una vez al día. Suspende el uso de inmediato si se producen reacciones adversas (como aversión a los alimentos, vómitos, diarrea o gases).

 

Entonces, ¿puedes darle aceite de coco a tu perro?

¡La respuesta es sí! El aceite de coco es relativamente inofensivo cuando se usa correctamente y por las razones correctas. En caso de duda, consulte a tu veterinario.

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