Los rayos X, también conocidos como radiografías, son imágenes bidimensionales que proporcionan una ventana al interior del cuerpo.

Un físico alemán llamado Wilhelm Roentgen descubrió por primera vez la utilidad de los rayos X a fines del siglo XIX. Mientras experimentaba, colocó su propia mano frente a una pantalla y vio que la imagen producida era una silueta de su mano. Esta fue la primera indicación de que los rayos X podrían tener beneficios potenciales en medicina.

Los rayos X son una forma de radiación. Al igual que los rayos de luz, provienen de electrones excitados. Estos electrones penetran en la piel, pero los materiales más densos como el hueso los absorben (de ahí que sus huesos se vean tan bien en una radiografía).

Efectos secundarios y riesgos de los rayos X

Las primeras iteraciones de las máquinas de rayos X fueron peligrosas. Originalmente, el personal médico sufría efectos secundarios graves. Sin embargo, este no es el caso en la medicina moderna. Nuestras tecnologías no solo han permitido mejorar la seguridad de quienes realizan los rayos X (como los escudos de plomo), sino que las propias máquinas son mucho más precisas.

En los seres humanos, la dosis acumulada de radiación de rayos X repetitivos a lo largo de la vida es más preocupante que en la medicina veterinaria. Debido a que la esperanza de vida de un animal es más corta que la de los humanos, los efectos secundarios no suelen observarse. Nuestros pacientes animales no sufren ninguna consecuencia negativa de los rayos X, y este es un procedimiento muy rutinario y seguro.

Realización de radiografías en mascotas

En muchos casos, la sedación es una herramienta necesaria para tomar radiografías. Esto es tanto para el beneficio del paciente como para el personal médico que atiende a su mascota. La restricción mínima con menos exposición del personal médico a los rayos X es imprescindible para la seguridad.

En términos de seguridad para la mascota, la sedación puede ayudar a reducir el estrés o aliviar el dolor . Cuando se intenta hacer un diagnóstico, la posición para las radiografías es muy importante y requiere que el paciente esté dócil y quieto.

La cantidad de imágenes requeridas depende de la ubicación, el tipo de lesión y lo que el médico sospeche que puede estar ocurriendo en su mascota. Por ejemplo, en pacientes con cáncer , se recomiendan tres vistas del tórax. Es posible que no se vea un nódulo en dos vistas, pero en la tercera se nota.

En general, las radiografías son una herramienta muy útil y un buen diagnóstico inicial. En estos días, tendemos a favorecer las imágenes más avanzadas, como las tomografías computarizadas, dado el mayor detalle y la mejor sensibilidad para la detección de enfermedades. Sin embargo, hay muchos casos en los que los rayos X son y aún deben usarse.

Si tiene alguna inquietud sobre los rayos X relacionados específicamente con su mascota, consulte a su veterinario.

Por Dr. Elias Forest

Egresado de la UNAM en 1985, con maestría en Ciencias Veterinarias. Actualmente Jefe del Departamento de Medicina, Reproducción, Etología, Nutrición y Zoología en Tamaulipas.

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