Inflamación del páncreas que varía mucho en severidad.

 

Gravedad

La gravedad es leve a moderada a severa.

Requiere un diagnóstico por un veterinario

Se resuelve en días o semanas, o es una condición crónica

Tratable por un veterinario, por el padre de la mascota

Evitar los alimentos grasos y mantener un peso corporal saludable son las mejores formas de tratar de prevenir el pancr

No es contagioso para otras mascotas o personas.

Examen físico, pruebas de laboratorio, ultrasonido abdominal, biopsia quirúrgica (poco frecuente)

 

Muy comun en:

Perros de mediana edad a mayores, perros que comen una comida excesivamente grasa.

 

Síntomas y signos

La mayoría de los perros con pancreatitis experimentan vómitos, anorexia (no comer) y letargo. Muchos otros perros muestran signos de dolor abdominal (posan en una «posición de oración» con las extremidades anteriores y la cabeza hacia abajo mientras el extremo posterior está colocado hacia arriba, postura encorvada, gritos o gemidos cuando se palpa el abdomen), deshidratación y diarrea. Todos los signos de pancreatitis se consideran inespecíficos, ya que ocurren en una gran cantidad de otras afecciones y su gravedad puede variar ampliamente.

Los perros gravemente enfermos con pancreatitis pueden presentar deshidratación severa, ascitis (líquido en el abdomen), taquicardia (frecuencia cardíaca elevada), ictericia (encías amarillas, piel, partes blancas del ojo) o signos de petequia (lesiones rojas en la piel por vasos sanguíneos rotos).

 

 

Diagnóstico

No existe una prueba única que sea definitiva para todos los casos de pancreatitis. El diagnóstico se basa en resultados compatibles de los resultados del examen, pruebas de laboratorio, diagnóstico por imagen y, raramente, biopsia pancreática quirúrgica. Los resultados comunes de los exámenes incluyen dolor abdominal, fiebre baja y deshidratación en presencia de vómitos, anorexia y diarrea. Los perros más gravemente enfermos pueden mostrar signos de shock, problemas de sangrado o ictericia.

Las pruebas de laboratorio necesarias incluyen un CBC (hemograma completo para evaluar los glóbulos rojos y blancos y las plaquetas), química sanguínea (para evaluar la función de los órganos, lipasa y amilasa) y análisis de orina (para evaluar la función renal y buscar signos de infección). En los últimos años, se han realizado pruebas más específicas para la pancreatitis e incluyen los análisis de sangre cPLI y Spec cPL. Si los resultados de estas pruebas son normales, la pancreatitis puede excluirse como posible diagnóstico con mucha certeza. Sin embargo, si los resultados de la prueba son anormales, esto indica que la pancreatitis debe sospecharse mucho. Las pruebas cPLI y Spec cPL no proporcionan un diagnóstico definitivo de pancreatitis y deben interpretarse a la luz de todos los demás hallazgos.

La ecografía abdominal puede indicar inflamación del páncreas y otros cambios consistentes en el abdomen. Nuevamente, esta no es una prueba diagnóstica definitiva y sirve para aumentar o disminuir la sospecha de pancreatitis. Las radiografías abdominales pueden indicar cambios en algunos casos, como disminución de los detalles abdominales o la presencia de líquido.

El diagnóstico definitivo de pancreatitis solo se puede realizar mediante una biopsia pancreática quirúrgica. Este procedimiento solo se realiza en casos muy graves de pancreatitis que no responden a la terapia, ya que presenta una serie de riesgos y complicaciones.

 

Causalidad

El páncreas es un órgano glandular que se encuentra cerca del estómago y el intestino delgado superior (duodeno). Es responsable de liberar enzimas digestivas, que ayudan a descomponer los alimentos, así como a producir insulina, que es una hormona que hace que la glucosa (azúcar) se utilice para obtener energía a nivel celular. La causa exacta de la pancreatitis no se comprende completamente, pero se cree que cuando se alteran los niveles de enzimas digestivas del páncreas, el páncreas comienza a dañarse (autodigestión) y causar una inflamación significativa.

Se sospechas que la alteración de la enzima pancreática ocurre debido a una variedad de factores de riesgo. Estos incluyen: obesidad, una comida rica en grasas, la administración de ciertos medicamentos (bromuro de potasio, ciertos medicamentos quimioterapéuticos, antibióticos trimetoprim-sulfa, fenobarbital o exposición a insecticidas organofosforados), traumatismo en el páncreas (es decir, ser atropellado por un automóvil), trastornos endocrinos (hipotiroidismo, enfermedad de Cushing o diabetes mellitus) o tumores pancreáticos.

Algunas de las mayores preocupaciones clínicas con la pancreatitis están relacionadas con los cambios que causa con otros sistemas de órganos en el cuerpo. La inflamación pancreática puede extenderse al hígado y causar inflamación del conducto biliar que va a la vesícula biliar. Las anormalidades enzimáticas pueden destruir los factores de coagulación de la sangre, lo que puede causar DIC (coagulación intravascular diseminada) u otros trastornos hemorrágicos, que pueden progresar a síndrome de disfunción orgánica múltiple (MODS). Los abscesos (infección) pueden desarrollarse en el páncreas y provocar un abdomen séptico (gravemente infectado).

La diabetes mellitus puede ocurrir si una porción significativa del páncreas se ha dañado, porque el páncreas también produce insulina y la destrucción de las células productoras de insulina conduce a la diabetes.

 

Tratos

Cuidados en el hogar

Para casos leves de pancreatitis aguda o en casos de pancreatitis crónica, la alimentación con una dieta baja en grasas es el pilar del tratamiento. Algunos perros requieren medicamentos contra los náuseas o antiácidos. A veces se necesitan antibióticos en casos de pancreatitis aguda. A largo plazo, el objetivo de prevenir la recurrencia es mantener a los perros con un peso corporal saludable y evitar los desencadenantes de la pancreatitis, como los alimentos grasos o los alimentos de mesa.

 

Cuidados de apoyo

La mayoría de los casos de pancreatitis requieren hospitalización por líquidos intravenosos (IV) para restaurar la hidratación y mejorar el flujo sanguíneo al páncreas, lo que puede promover la curación. Los perros a menudo son hospitalizados para recibir fluidos intravenosos por un período de varios días a una semana o más, dependiendo de sus respuestas individuales. Una escuela de pensamiento más antigua retuvo el soporte nutricional temprano o la alimentación en perros con pancreatitis. Más recientemente, se ha descubierto que es beneficioso alimentar a los perros que no están vomitando tan pronto como sea posible con una dieta baja en grasas. La terapia con plasma o plasma fresco congelado (un producto sanguíneo rico en proteínas y factor de coagulación) se usa en casos de coagulopatías (trastornos hemorrágicos) y tiene un valor cuestionable si no hay coagulopatías.

 

Medicamentos

No existe un medicamento definitivo para tratar la pancreatitis. En cambio, esta afección se trata de manera solidaria manejando los signos clínicos e intentando prevenir la progresión de la afección. Se administran medicamentos para controlar los signos clínicos, como medicamentos contra las náuseas (maropitant, metaclopramida, ondansetron, dolasetron), antiácidos (famotidina, omeprazol) y analgésicos. Se administran antibióticos si se sospecha infección.

Cirugia

La cirugía rara vez se realiza en casos de pancreatitis. Sin embargo, si se sospecha una obstrucción del conducto biliar, un absceso pancreático o un abdomen séptico, ocasionalmente se realiza una cirugía para enjuagar el abdomen con líquido y corregir cualquier obstrucción. La biopsia pancreática se realiza ocasionalmente en estos casos.

 

Especialistas

Los casos leves a moderados de pancreatitis pueden ser manejados por un médico general competente, pero algunos casos moderados a severos requieren derivación a especialistas veterinarios en medicina de urgencias y cuidados intensivos, medicina interna o cirugía de tejidos blandos.

 

Recuperación

La recuperación de casos leves de pancreatitis puede llevar varios días a una semana. Los casos de pancreatitis más moderados a severos pueden tomar varias semanas para lograr la resolución completa. Algunos de los casos más graves de pancreatitis no se recuperan debido a la disfunción orgánica y la DIC, y esos perros sucumben a la enfermedad o son sacrificados humanamente.

 

Vigilancia

Durante la hospitalización, los perros son monitoreados para detectar cambios en los signos clínicos (vómitos, apetito, letargo, diarrea), valores sanguíneos (paneles de química, pruebas de coagulación, niveles de electrolitos), presión arterial y entrada / salida de fluidos. En casa, controlar el apetito, el nivel de energía y la presencia de vómitos o diarrea de un perro son cruciales para identificar la recurrencia de la pancreatitis. La frecuencia de las citas de revisión se basa en la gravedad de cada caso individual, así como en la respuesta al tratamiento inicial.

 

Prevención

Para un perro que nunca ha tenido un caso de pancreatitis, evitar los alimentos grasos y mantener un peso corporal saludable son las mejores formas de tratar de prevenir la pancreatitis. Si un perro ha sido diagnosticado previamente con pancreatitis, la alimentación a largo plazo con una dieta baja en grasas, evitando cualquier factor de riesgo individual conocido (ciertos medicamentos, por ejemplo) o alimentos de mesa son la base para prevenir la recurrencia de la pancreatitis.

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