Los padres de mascotas de todas partes han experimentado la mirada de «cara de cachorro triste»: ojos grandes y tristes y cejas internas levantadas que te harían creer que tu perro está lleno de tristeza por dentro. Pero, ¿realmente los perros se sienten tristes? ¿Qué emociones, si las hay, sienten? Estas preguntas se han debatido durante bastante tiempo y sus respuestas tienen mucho que ver con cómo los perros han aprendido a interactuar con los humanos y cómo se desarrolla el cerebro de un perro.

Cómo se relacionan los perros con los humanos

La historia de la domesticación de perros se remonta a casi 30.000 años. Durante este período de domesticación, los perros se volvieron extremadamente hábiles para observar y responder al lenguaje corporal humano. Por ejemplo, los perros aprendieron a reconocer la tristeza humana y a responder brindando consuelo.

Además de responder a las emociones humanas, los perros se volvieron expertos en hacer que los humanos respondieran a ellos, ¡bastante complicado! Con el tiempo, el lenguaje corporal de los perros evolucionó para atraer la atención positiva de los humanos. Los perros se dieron cuenta de que la mirada de “cara de cachorro triste” conducía a una atención más positiva por parte de sus compañeros humanos. De hecho, un estudio de 2013 informó que los perros de refugio que podían mostrar con frecuencia esta expresión facial en particular tenían más probabilidades de ser reubicados rápidamente.

¿Los perros sienten tristeza?

Ahora sabemos que los perros dominan cómo lucir tristes. Pero, ¿un perro que se ve triste realmente se siente así? Aquí es donde entran la ciencia y el desarrollo del cerebro.

Al igual que el cerebro de un humano, el cerebro de un perro tiene compartimentos que son responsables de producir emociones. Además, el cuerpo de un perro tiene hormonas que sufren cambios químicos cuando se sienten diferentes emociones. Entonces, es razonable decir que los perros, de hecho, tienen emociones. Sin embargo, el rango emocional de un perro es limitado. Los estudios científicos sugieren que el rango de emociones de un perro es aproximadamente el mismo que el de un niño de 2 años. Estas emociones incluyen tristeza, alegría e ira. Los perros pueden sentirse tristes por varias razones:

  • Pérdida de un compañero humano o animal
  • Traumatismo o herida
  • Condición médica subyacente
  • Recogiendo el dolor de un compañero humano
  • Cambio importante en la vida (p. ej., nueva mascota, mudarse a una nueva casa)

Los perros que experimentan tristeza o dolor se volverán menos activos, mostrarán menos interés en las cosas que solían disfrutar, tendrán hábitos de alimentación y sueño alterados y posiblemente perderán peso. También pueden volverse más ansiosos, pegajosos o agresivos. Es probable que un perro que está realmente triste no se sienta con ganas de poner la «cara de cachorro triste» para llamar la atención.

Cómo ayudar a un perro triste

Si parece que su perro está deprimido, hay varias maneras de animarlo, como llevarlo a dar un paseo en el automóvil (o hacer otra actividad que le guste), comprarle un juguete nuevo y atractivo (como un rompecabezas de comida juguete ) y pasar tiempo de calidad juntos. Si cree que su perro está de duelo por la pérdida de una mascota, considere programar citas para jugar con otros perros.

En su esfuerzo por ayudar a su perro a sentirse feliz nuevamente, recuerde ser paciente. La tristeza no se irá de la noche a la mañana; de hecho, pueden pasar semanas o meses antes de que su perro vuelva a la normalidad.

Si la tristeza de su perro no mejora, puede ser el momento de considerar la medicación. Programe una cita con su veterinario para analizar formas médicas de mejorar la tristeza de su perro.

Por Dr. Elias Forest

Egresado de la UNAM en 1985, con maestría en Ciencias Veterinarias. Actualmente Jefe del Departamento de Medicina, Reproducción, Etología, Nutrición y Zoología en Tamaulipas.

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