Si alguna vez pensaste que tu gato era duro, tienes razón. Los gatos disfrazan instintivamente el dolor porque están biológicamente conectados para no mostrar debilidad. Después de todo, en la naturaleza, no quiere ser visto como un blanco fácil por los depredadores.

Desafortunadamente, no hay forma de explicarle a tu amado gato cuán innecesario (y potencialmente peligroso) es este estoicismo en un entorno hogareño. Por lo tanto, nuestro trabajo es jugar al detective y buscar señales de que nuestras mascotas podrían estar sufriendo en silencio.

Algunos indicadores de dolor, como la cojera, son fáciles de detectar. Pero aquí hay una lista de las formas menos obvias en que tu gato puede reaccionar a algo que duele.

 

Disminución de la Sociabilidad

Toma nota si tu gato normalmente social se retira del resto de la familia. Los gatos que se sienten incómodos pueden dejar de rozar tus piernas para llamar la atención, rechazar que los acurruquen o incluso morderte cuando los alcanzas para acariciarlos o levantarlos.

 

Incapacidad para relajarse

Un gato sano con regularidad y cómodamente se enrosca para tomar una siesta. Un gato que está luchando con el dolor puede ser incapaz de hacerlo. Puede notar inquietud, agitación general, cambio de peso o una postura inusual, como encorvarse o bajar la cabeza.

 

Disminución en la preparación

Cuando un gato normalmente meticuloso deja de esforzarse por arreglarse a sí mismo, generalmente se debe a un problema físico. Los gatos pueden ser incapaces de alcanzar los puntos habituales sin dolor o incluso reunir la energía necesaria para intentarlo. Esto puede deberse a la osteoartritis u otras dolencias, y es una señal de que tu gato necesita atención veterinaria.

 

 

Disminución de la actividad

A medida que los gatos envejecen, es de esperar una disminución de la actividad. Pero este también puede ser uno de los primeros signos de artritis , especialmente cuando se combina con una renuencia a saltar (en un alféizar favorito, por ejemplo). Otras afecciones, como enfermedades cardíacas , pueden causar síntomas similares, así que habla con tu veterinario si notas signos de angustia.

 

Pérdida de apetito

Si bien el dolor no siempre es la razón detrás de la pérdida de apetito, debe descartarse. El dolor de dientes, por ejemplo, puede hacer que los gatos se aparten de sus platos de comida.

 

Eliminación fuera de la caja de arena

Por muy frustrante que pueda ser este problema, trata de no tomarlo personalmente cuando tu mascota pierde la caja de arena. Si bien puede ser un problema de comportamiento del gato, como cuando una nueva mascota ingresa al hogar y altera la rutina normal, los problemas de la caja de arena a menudo se deben a molestias físicas. Existe una buena posibilidad de que tu gato sufra un trastorno incómodo del tracto urinario u otra enfermedad y necesite atención veterinaria.

 

Cambio en la personalidad

No es fácil ocultar el dolor, especialmente durante un largo período de tiempo. La incomodidad y el estrés que resultan pueden alterar la personalidad de tu gato, introduciendo comportamientos agresivos como silbidos o mordiscos. Los gatos también pueden vocalizar en exceso. Cualquier cambio de temperamento aparentemente aleatorio debe notificarse a su veterinario.

 

Rigidez después del reposo

La dificultad para aumentar y la rigidez después del reposo se observan con frecuencia en gatos que padecen el dolor de la osteoartritis. Tu veterinario puede recomendar el tratamiento adecuado, que puede incluir la pérdida de peso, medicamentos para aliviar el dolor, fisioterapia, acupuntura y suplementos nutricionales como la glucosamina, la condroitina y el aceite de pescado.

A veces es fácil leer el lenguaje corporal de un gato y determinar que el gato mascota necesita ayuda. Pero cuando los signos de dolor son más sutiles, pueden ser más difíciles de reconocer. Al permanecer alerta ante cualquier cambio en la personalidad, las preferencias y los hábitos de su gato, estará en la posición ideal para saber cuándo intervenir.

No dudes y si no ves claramente acude a un veterinario para una revision general.

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