Si tu eres como la mayoría de los padres de mascotas, probablemente disfrutes agregando un tratamiento especial ocasional al plato de la cena de tu perro o compartiendo un poco de tu propia comida con tu cachorro. Y realmente, ¡está bien! Contrariamente a la creencia popular, darle a tu perro algo de «comida humana» de vez en cuando puede ser una excelente manera de complementar su dieta con vitaminas y nutrientes añadidos.

Ten en cuenta que siempre es mejor hablar primero con el veterinario habitual de tu perro sobre cualquier nuevo tratamiento o cambio en la dieta, ya que algunas mascotas pueden tener necesidades nutricionales especiales que requieren adherirse a una dieta más específica. También debes limitar las golosinas y los «extras» a no más del diez por ciento de la ingesta diaria de calorías de tu perro para asegurarte de que está obteniendo la nutrición equilibrada que necesita de su comida regular.

Aquí hay algunas opciones saludables para agregar a la dieta de tu perro:

 

Judías verdes

Si tu perro necesita perder algo de peso, intenta reducir su ingesta diaria de croquetas y dé unas pocas judías verdes con cada comida en su lugar. Las judías verdes son sabrosas, bajas en calorías y altas en fibra, por lo que son excelentes para ayudar a los perros a sentirse más llenos después de comer. Está bien usar judías verdes frescas, enlatadas o congeladas, solo asegúrese de que no haya sal o especias añadidas.

 

 

Caldo de hueso

El caldo de huesos se hace cociendo a fuego lento los huesos (como las carcasas sobrantes de un pollo rostizado o un hueso de nudillo de res de la carnicería) en agua durante hasta 24 horas a la vez. Este proceso de cocción libera nutrientes vitales de los huesos y cartílagos, que incluyen calcio, magnesio, glucosamina y condroitina. Agrega una cucharada al desayuno o la cena de tu perro para apoyar las articulaciones, los huesos y la piel saludables (solo el liquido).

Zanahorias

A muchos perros les gusta el sabor de las zanahorias debido a su contenido relativamente alto de azúcar, pero son bajas en calorías y también contienen nutrientes importantes como el betacaroteno (que se convierte en vitamina A en el cuerpo) tiamina, niacina y ácido fólico. Las zanahorias se pueden comer crudas o cocidas, según la preferencia de tu perro.

 

Pollo cocido

El pollo hervido simple (sin hueso, sin sal) es bajo en grasa y alto en proteínas. A la mayoría de los perros les encantan algunos bocados de pollo que se agregan a su plato de cena como un regalo especial. El pollo hervido también es fácil de digerir, así que intenta mezclarlo con un poco de arroz cocido y alimentarlo como una comida pequeña si tu perro necesita algo blando para ayudar a resolver un malestar estomacal, ¡similar a las galletas saladas y la jengibre para los humanos! Cortado en trozos pequeños, el pollo hervido también hace un excelente tratamiento de entrenamiento que es saludable y delicioso.

 

Calabaza enlatada

Para el estreñimiento leve o la diarrea, una cucharada de calabaza enlatada mezclada con la comida de tu perro puede hacer maravillas. La calabaza tiene un alto contenido de fibra, lo que puede ayudar a reafirmar las heces blandas o líquidas o tirar el agua hacia el tracto gastrointestinal para agregar humedad si las cosas son demasiado secas y duras. Solo asegúrate de obtener una calabaza enlatada simple, no el relleno de pastel de calabaza, este último tiene demasiadas especias que podrían alterar el estómago de tu cachorro.

 

Aceite de pescado

El aceite de pescado contiene altos niveles de ácidos grasos omega-3, que tienen beneficios para una variedad de sistemas corporales diferentes. Son útiles para pieles secas y abrigos opacos, y se ha demostrado que son útiles para tratar ciertos tipos de alergias en la piel, así como la artritis y las enfermedades del corazón. Como beneficio adicional, a la mayoría de los perros les encanta el sabor del aceite de pescado.

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